Cuando un equipo de compras se plantea mejorar la sostenibilidad de su negocio, una de las primeras opciones que valora es conseguir controlar los costes en los procesos de compra.

Las diferentes prioridades de las partes que tienen cabida en el proceso de compra, suponen que el proceso de aprovisionamiento se vuelva cada vez más complejo, causando a su vez que el control de costes sea más complicado.

Ante esta situación, el uso estratégico de la tecnología puede optimizar los resultados de incluso los más complejos procesos de compra, permitiendo responder a muchas de las preguntas y errores comunes a los que los equipos se enfrentan hoy en día.

El primero de los errores es asumir que se ha alcanzado un estado de ahorro de costes y que ya no es posible obtener más ahorros de los proveedores.

Sin embargo, con el uso de la tecnología avanzada es posible valorar cada una de las estrategias de adquisición, encontrando nuevas oportunidades de ahorro que los equipos de compras no habían valorado hasta el momento.

La creencia de que se ha alcanzado un ahorro de costes lleva a algunos equipos de compras a cometer el segundo de los errores: simplificar demasiado los procesos de compra.

Pensando que ya no es posible conseguir un mayor ahorro de costes, los equipos de compras simplifican los procesos de compra reduciendo el número de proveedores invitados a participar o pre imponiendo restricciones.

La solución a este problema vuelve a ser el uso de la tecnología de optimización de los procesos de compra  que proporciona a los equipos de compras un amplio y profundo mecanismo para ampliar el embudo sin aumentar el peso del análisis y permitiéndoles ver qué y dónde se pueden hacer concesiones y los costes de esas elecciones.

La relación con los proveedores es un punto clave en cualquier proceso de compra. Muchas empresas caen en el error de no involucrarles desde el principio en el proceso, causando que los equipos de compras tengan dificultades a la hora de alinear los procesos de compra con los objetivos de negocio.

Del mismo modo, no colaborar con los proveedores es otro error común, ya que bajo un marco más colaborativo es posible conseguir la optimización del proceso de compra, dando paso a una relación más beneficiosa para ambas partes.

El último de los errores comunes es no implementar un programa que impulse la adopción generalizada y sostenida del proceso de compra.

Esto quiere decir que si las empresas quieren maximizar el retorno de las inversiones en tecnología deben implementar mandatos que aceleren la adopción generalizada.

En definitiva, teniendo en cuenta el complejo escenario en el que actúan cada día los equipos de compras, el uso estratégico de tecnología permite conseguir una optimización de los procesos de compra, aportando nuevas oportunidades a las empresas y, en general,  aportando valor a las mismas.